USO MEDICINAL DE LAS CENIZAS RESULTANTES DE LA MOXIBUSTIÓN

USO MEDICINAL DE LAS CENIZAS RESULTANTES DE LA MOXIBUSTIÓN

La artemísia vulgaris es la principal fuente de materia prima para fabricación de la moxa, esta poderosa hierva posee innumerables efectos curativos. Tales como: accíon adstringente, anti-hemorrágica, antipirético, vermífugo, desinfectante, antiséptico, antinflamatório, analgésico, cicatrizante, actuando em el fortalecimiento da energía vital, restaurando el yang primario en colapso, activando el movimento cíclico do Qi y calentando el Xue. Sus propiedades - picante y amargo - estimula la expulsión de las energías perversas tales como: viento, frío y humedad.
Las cenizas producidas durante la moxibustion, considerado por muchos terapeutas como algo negativo, uma especie de sociedade, basura o resíduo, llevan em su esencia las mismas características medicinales de la artemisa. Al aplicarlo topicamente sobre lesiones, promueven asepsia local, combaten la inflamación y estimulan la regeneración de tejidos, reduciendo el tiempo de su curación.
La técnica consiste básicamente en colocar una capa abundante de ceniza sobre la lesión abierta (cortes, quemaduras, escoriaciones, acne, úlceras de decúbito, furúnculos, entre otras). Al principio va a provocar un ardor soportable, que va disminuyendo progresivamente. No es necesario hacer curativos de ninguna especie, la propia capa de ceniza ya servirá como si fuera un tampón, evitando la penetración de micro-organismos oportunistas.
La cantidad de aplicaciones es variable, va depender del tipo de lesión, puede llevarse a cabo varias veces al día. No hay ninguna contraindicación, se recomienda que en el transcurso del procedimiento borra la herida con agua y jabón, retirando el exceso de cenizas para que la nueva capa sea planteada. Para su mejor conservación, es imprescindible que sean aisladas en recipientes plásticos, evitando la entrada de humedad y aumentando su vida útil.
Al reflejar sobre los cinco movimientos de la naturaleza, de las leyes que rigen el macrocosmos y el microcosmos, centrado en la ley de la generación: el agua nutre la madera, que a su vez alimenta el fuego, las cenizas producidas por el fuego enriquecen la tierra, la tierra rica dar origen al metal, en las profundidades de la tierra, el metal es derretido generando vapor que al condensar se convierte en agua, dando segmento a un ciclo intermitente.
Teniendo esto en mente: "las cenizas producidas por el fuego enriquecen la tierra". El movimiento Tierra rige la morfología orgánica, en él podemos identificar la porción Yin - bazo / pâncreas - y la porción Yang - estómago. Cualquier cambio en la forma corpórea es resultante de la ineficacia del bazo / páncreas para metabolizar la humidad. La enmienda morfológica nada más es del que la materialización de la humedad no metabolizada. De este proceso patogênico se derivan los quistes, tumores, acnés, edemas, úlceras, forúnculos, etc. Aplicando esta filosofía energética el uso medicinal de las cenizas que se derivan de la moxa, es posible comprender sus efectos curativos. Por lo tanto, las cenizas, alimentando la tierra, estimulan el organismo la reponga su morfología fisiológica.
Desde la antigüedad, en los inicios de la moxibustión, las cenizas eran utilizadas en aplicaciones tópicas sobre las lesiones sufridas por quemaduras fabricadas por el método moxibustión explícitamente cicatrizante o ulcerante. Al convertirse en heridas abiertas, las quemaduras eran cubiertas con estas cenizas para que se diera continuidad al protocolo y nuevas unidades de moxa fueran ejecutadas.

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