Gran parte de nuestro trabajo es discernir cosas insondables del corazón, y que alguna condición enfermiza o limitante no es mas sino su indicador y carcelero, descifrar esto se hace bajo el seguimiento y observación muchas veces silenciosa.
El corazón al ser escuchado es claridad y mejor percepción de lo que nos pasa. Contrariamente, el escuchar la emocionalidad y la mente, lo único que hace es confundirnos o llevarnos a caminos largos y frecuentemente mentirosos.
Gran éxito se tiene al lograr conectar la fuerza interior perdida, el hacer conciencia de lo que pasa en nuestro interior, unificarlo e integrarlo como seres que somos y disfrutar de esta armonía.
La medicina moderna cada vez se deja de limitaciones del pasado y se atiende a los asuntos del corazón con mayor definición y respeto.
Un corazón cerrado es ciertamente una prisión, pues limita toda nuestra capacidad y brillo. Los sanadores siempre han sabido que es necesario re-conectarnos, salir de esa prisión para disfrutar de toda la creación. Al igual, los médicos y sanadores, no podemos estar en la prisión que la ciencia aveces impone. Tener la mente y el corazón abiertos para tener un estado de compasión y por lo tanto hacer un mejor servicio.